Fútbol · Altcast

La IA falsifica a Haaland, no las ganas de ganar

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Circuló un vídeo de Erling Haaland en un restaurante: se cruza con su propio reflejo y da un respingo. Más de 31 millones de reproducciones en X en cuestión de días. Los verificadores acabaron dando con el original, un sketch de dos creadores chinos, Jin Long y Qiu Qiu, con la cara de Haaland pegada encima. Community Notes lo señaló casi al instante. El contador siguió subiendo igual.

Ese es el torneo que estamos viviendo de verdad. Al lado del fútbol se juega un segundo Mundial, entero, dentro de los modelos de vídeo.

Los géneros ya están fijados

Dale unos meses a una subcultura y se inventa sus propios formatos. Están los edits de anime, donde un partido de la fase de grupos se convierte en un arco de torneo shonen y Haaland y Mbappé se miden por niveles de poder. Están los tráilers de cine, películas falsas enteras montadas para una competición que todavía se está disputando. Y encima crece una economía del tutorial: canales que te enseñan el flujo de trabajo, startups que te venden el edit de anime en un clic.

The Blue Horizon montó una película entera para un torneo que aún se está jugando.

Luego está el ala meme, más rara y más divertida. «Dictador Mbappé» empezó con un kebab. Un influencer francés le puso su nombre a un bocadillo, los abogados de Mbappé mandaron un requerimiento, y el influencer respondió que Mbappé había convertido su propio apellido en una dictadura. El chiste se solidificó en estética: Mbappé de uniforme militar, Mbappé pasando revista a las tropas. Un edit hizo 13,2 millones de reproducciones en quince días. Por otro lado, Gianni Infantino no para de aparecer en clips de IA mimando a Messi como a un hijo predilecto, que no es más que la vieja sospecha sobre el amor de la FIFA por Argentina, redibujada como payasada.

El género «Dictador Mbappé», recopilado por TikiTaka Ranks.

Mucho de esto es basura

Buena parte del material es sencillamente malo. Fox Sports pagó 485 millones de dólares por los derechos en Estados Unidos y aun así se comió una tunda de críticas por publicar un clip de IA propio. Las granjas de engagement ya han entendido que una foto fabricada de dos aficionados besándose viaja más lejos que una real, y no van a parar. Quienes rastrean deepfakes han contado miles de anuncios fraudulentos con caras de futbolistas.

Pero el material bueno no es basura, y conviene ser preciso sobre por qué. Son aficionados haciendo cosas alrededor de un equipo que quieren, con herramientas que hasta hace nada exigían un estudio y un presupuesto. Haaland le pilla la gracia: cuando unos fans lo montaron junto a Vinícius Júnior en White Chicks, vio el vídeo y les pidió que lo rehicieran de verdad.

CGTN desmonta el clip de Haaland que engañó a millones.

Lo único que el modelo no puede hacer

Esto es lo que ningún modelo de vídeo va a generar. No puede querer que gane Noruega.

Puede renderizar un tráiler impecable de un partido que no ha empezado. No puede aguantar noventa minutos con el estómago cerrado. No le guarda rencor al árbitro. No tiene un primo en Rabat que escribe en el descanso. Cada uno de esos edits es el sentimiento de un aficionado pasado por una máquina, y el sentimiento llegó primero. La máquina siempre va por detrás de alguien a quien le importaba.

Ese sentimiento tiene un formato mucho más antiguo que todo esto, y es el audio. Alguien a quien le importa, hablando, en directo, mientras la cosa todavía está pasando y nadie sabe cómo acaba. Por eso la gente silencia la señal oficial y sale a buscar una voz que esté inequívocamente de su lado, en su idioma, diciendo lo que ella misma está pensando.

Una IA te hará el anime después de que gane tu equipo. No se quedará contigo cuando aún va 0-0 y has dejado de respirar. Esa parte sigue siendo nuestra.

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